Pensemos en los siguientes actores de una obra de teatro.
o Ciudadano de nivel económico bajo.
o Agente inmobiliario.
o Agencia Hipotecaria
o Banco Comercial
o Agencia de calificación
o Banco de Inversión
o Inversor
o Banco Central (Reserva Federal USA)
En un momento determinado los bancos tienen mucho dinero disponible, ya sea porque la economía produce excesos, ya sea porque el Banco Central lo pone a su disposición a fin de que llegue el crédito a muchos agentes económicos y se reactive la economía.
Este exceso de dinero, hace que el banco esté en disposición de relajar los requisitos para conceder créditos, y así lo hace saber al resto de actores. Un tipo de esos créditos son los hipotecarios que, en USA, son preparados por las Agencias Hipotecarias, aunque los fondos los ponga el Banco. La agencia cobra por operación y no corre riesgos. Su interés primordial es hacer cuantas más hipotecas mejor.La Agencia Hipotecaria tiene a los Agentes, encargados de “vender” los créditos. Estos también cobran por operación, no teniendo responsabilidad si el crédito queda impagado.
En base a este esquema, se van “fabricando” hipotecas a nombre de personas con poca o nula solvencia, y que en el peor de los casos, se refinanciarían en base a un mercado de la vivienda siempre en alza.
El Agente localiza un cliente que desea comprar una vivienda, le ofrece una hipoteca asombrosamente favorable, formaliza la operación, la pasa al Banco y cobra una comisión.
El Banco corre el riesgo inicialmente y debe verificar la calidad de la operación, pero llevados por su codicia, decide revenderla a su vez a un banco de inversión para así recuperar fondos y poder volver a prestar. Claro está, que quedándose una comisión por el camino. Tampoco verifica muy profundamente la solvencia inicial.
El banco de inversión la revenderá. La forma de revenderla será trocearla en pequeñas partes. Por ejemplo un préstamo de 100.000 dólares al 8% de interés, se troceará en 100 títulos hipotecarios de 1.000 dólares a un interés del 6%. El banco se queda con un 2% y sin riesgo. Tampoco verifica la solvencia.
Como el que invierte no conoce la solvencia de la inversión, se fía de las llamadas agencias de calificación, las cuales le dirán el riesgo que está corriendo invirtiendo en los títulos hipotecarios. Previamente, estas agencias asesorarán al banco de inversión, a cambio de una pequeña comisión, para que esos trozos “malos” los una a otros trozos “buenos” y así poder decir o calificar como buenos al conjunto.
Finalmente el inversor compra paquetes de títulos con buena calificación media, cuya rentabilidad y solvencia dependen de que el titular de la hipoteca original pueda obtener una refinanciación continua para pagar la devolución del préstamo con nueva financiación, y así que la cadena de comisiones y pagos a intermediarios no cese.
Cuando la cadena se rompe, el inversor se encuentra con unos títulos que no valen nada.
En resumen: se ha fabricado un producto de inversión basado en información falsa para satisfacer la codicia de todos. Es el timo de siempre.
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