Por varias razones, pero básicamente porque ahora nadie las quiere comprar. Esto nos lleva a explicar un poco otro término que se llama “Burbuja Inmobiliaria”.
Aunque desde siempre los españoles han tenido mucha tendencia a tener viviendas en propiedad, en los últimos veinte años, esa tendencia se incrementó mucho debido a que hubo una entrada enorme de inmigrantes que necesitaban vivienda lógicamente, por otro lado la posibilidad de comprarla a crédito era muy fácil y, además, la compra de la misma te ahorraba muchos impuestos.
La entrada en la UE dio la posibilidad a los bancos y gobiernos de pedir prestado con unas bajas tasas de interés, ya que los prestamistas (otros bancos, particulares y gobiernos) pensaban que la zona UE era solvente y con grandes posibilidades futuras. Si
se conseguía el dinero fácil, también se prestaba de forma fácil. Finalmente, comprar me ahorraba impuestos y por tanto el precio final era más bajo.
En resumen: mucha demanda, dinero barato y fiscalidad favorable, dieron como consecuencia incremento de precios y nueva demanda, que automáticamente se reforzaba con nuevos préstamos. Y así sin parar. Las personas compraban porque la rentabilidad que se obtenía del incremento de precios esperado más la desgravación, era mucho mayor que la rentabilidad que podían obtener dejando el dinero en el banco o incluso del coste de pedir prestado el dinero para comprar. Se compraba para vivir y se compraba para revender. No era relevante el precio. Era relevante el poder pagar el préstamo. Contra más personas creyesen que los precios irían en aumento, más tendencia habría en comprar ahora, y más cierta sería su creencia en el incremento de precios.

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