Al contrario, lo sabía todo el mundo. Las personas sabían intuitivamente que la locura de comprar y vender pisos no podía seguir, pero la avaricia de poder ganar dinero fácil, hacía que nadie renunciara a especular, confiando que cuando se acabara, a éllos no les pillaría. Confiaban es ser tan listos que venderían el minuto antes de que la burbuja se pinchara. Como te puedes imaginar, nadie fue tan listo.
Al contrario, lo sabía todo el mundo. Las personas sabían intuitivamente que la locura de comprar y vender pisos no podía seguir, pero la avaricia de poder ganar dinero fácil, hacía que nadie renunciara a especular, confiando que cuando se acabara, a éllos no les pillaría. Confiaban es ser tan listos que venderían el minuto antes de que la burbuja se pinchara. Como te puedes imaginar, nadie fue tan listo.
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