Y las empresas que cierran porque los ayuntamientos o las autonomías no les pagan...


Este es otro gran problema. Vamos a ver si lo podemos explicar de forma sencilla.
El Estado, las Comunidades Autónomas, las Diputaciones, los ayuntamientos y en general la Administración Pública tiene unos ingresos con los cuales prestan servicios a los ciudadanos (policía, sanidad, educación, cultura,...etc.). Los capitales de los cuales dispone provienen o de los impuestos que pagan los ciudadanos o de deuda que adquiere con bancos, particulares,...etc.
Pues bien, estos años al igual que hemos comentado anteriormente con la compra de vivienda, estos organismos públicos se han endeudado mucho debido a la facilidad que tenían para pedir prestado en el exterior. Por otro lado, una alta actividad económica ha hecho que los ingresos provenientes de los impuestos fueran altos. ¿por qué no
endeudarse ahora para hacer buenos servicios públicos o grandes obras si puedo obtener el capital fácilmente y luego puedo pagar los intereses sin problema?. ¿por qué no?.
Así nos hemos dotado de excelentes y caros servicios públicos en sanidad y educación, hemos realizados grandes obras públicas (AVE, autopistas) y obras emblemáticas (Ciudad de las Artes, Juegos Olímpicos, exposiciones universales, Fórmula 1,..etc), hemos triplicado los niveles administrativos (estado, autonomías, ayuntamientos), dimensionándolos con generosidad y acorde con los proyectos y expectativas que se tenían. La fórmula estaba clara: me endeudaba para invertir y generar una actividad económica que producía los ingresos suficientes para pagar los intereses de la deuda.
Demasiado fácil, pues existían dos problemas evidentes. El primero es que el endeudamiento se producía a corto y medio plazo, para una inversión que en el mejor de los casos produciría rendimientos en el medio y largo plazo. Era necesario renegociar la deuda cada tres o cinco años, para lo cual los acreedores deberían seguir pensando que podrías seguir pagando y devolverla. El sistema de renovación es básico que no se detenga. Si se detiene se estrangula. El segundo problema es la naturaleza de la inversión. Si los capitales conseguidos se dedican a proyectos que generen un retorno suficiente no habrá problema, pero si se dedican a gasto corriente (sueldos, gastos de funcionamiento, etc.) llegará un momento que no podremos pagar la deuda. Es como una persona a la cual se le da un préstamo para cursar un postgrado, con la condición de pagar el préstamo cuando tenga el trabajo para el cual se forma. Si la persona dedica el préstamo a comprar un coche y no hace el curso, llegado el momento de devolver el préstamo no tendrás los ingresos necesarios para ello. Esto es precisamente lo que nos ha pasado. Nos hemos endeudado para gastar y no para invertir.
Por si esto no fuera poco, llegada la crisis financiera y la de la construcción, el Estado se endeuda mucho más para intentar reactivar la economía (sustituir la construcción) y ayudar a un sistema financiero que estaba a punto de quebrar.
Finalmente, tenemos a un estado muy endeudado, con una economía en crisis que no genera la recaudación suficiente y con unos gastos de funcionamiento muy altos, fruto del sobredimensionamieno de estos años. Ante esto, los propietarios del capital no renuevan con tanta facilitad los créditos y en muchos casos exigen su devolución. Tienen dudas de la solvencia de los estados. La conclusión es que la administración apenas tiene fondos para pagar sus altos gastos de funcionamiento y comienza a retrasarse en sus pagos normales, con la consecuencia del cierre de muchas empresas que no pueden vivir sin cobrar.

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